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domingo, 22 de mayo de 2016

Relato de: Javier Mendicel Fuentes. Número: 60. Episodio: Irene. Género: Novela.



Veo aparecer a Irene, deduzco por la expresión de su cara que le ha ocurrido algo importante, viene acelerada y sin mediar palabra se me abraza emocionada, la acojo afectuoso, necesita contarme algo, soltar cuanto bulle en su cabeza, me coge la mano en una manifestación de confianza, no sabe por donde empezar, en realidad nos conocemos poco. - Estoy muy feliz, es lo primero que me dice, luego necesita puntualizar cosas, me habla de sus años de estudiante, de su entrega en los estudios, de la satisfacción y necesidad de conseguir nota, de sus capacidades, del reconocimiento familiar, también de su padre, médico rural, del estudio a base de becas, de su aislamiento, de la falta de amigos, del sacrificio y el esfuerzo como única forma de superación. Sus ojos ahora lucen hermosos como nunca antes, le brillan con fuerza, - No soy más que una estudiante empollona a fin de cuentas, recalca intentando poner los pies en el suelo. Después se sincera y justifica por venir a mí de esta forma, - Eres la única persona amiga y en la que confío, es entonces cuando me habla de su conversación con el Sr. Mesura.
- Conmigo, comienza, nada ha sido improvisado, después entra en detalles. Me explica que al Grupo desde un principio les sorprendió su valía y la resolución con la que afrontó las difíciles pruebas a las que fue sometida en la selección de personal (esto ocurrió tres meses antes de presentarme yo), después, prosigue, por decisión expresa del Sr. Mesura, se modificó todo el proceso posterior en reconocimiento a sus méritos. La sometieron a pruebas reales y cotidianas (en vez de académicas) aunque de verdadera dificultad y a pesar de su falta de experiencia las superó con resolución. A todo esto se sumó la fluidez en su trato directo con alguien que rehuye tanto la relación personal como el Sr. Mesura. En consecuencia habían decidido que ocuparía un puesto de mayor responsabilidad en MESURTE (la sociedad madre del Grupo), es lo que acababa de decirle el Sr. Mesura, así como que realizaría un tiempo de práctica en el país germano, dado su conocimiento del alemán, para mas tarde integrarse en la gestora internacional del Grupo, con sede en Tokio, donde sería la persona de confianza del Sr. Mesura. Cuando termina me siento realmente feliz por ella y se lo confieso con sinceridad, así como que no me sorprende en absoluto esta situación porque sé de su valía, - Te admiro profundamente, le digo con entusiasmo.
Ese fin de semana la invito a casa, viene también mi prima Beatriz, quiero que se conozcan. La voy a buscar y conozco a sus padres, son gente sencilla y cordial, me tomo con ellos un rico Salmorejo en un bar del pueblo, hablamos largamente. Irene centra todo nuestra atención e interés, nos sentimos muy orgullosos de ella, ellos están sobrecogidos por la noticia, no saben si alegrarse o no, temen la separación y el cambio que van a experimentar sus vidas. Les doy ánimo, les auguro un futuro mejor e insisto en el sentido común que ella posee y que muestra a diario.
En casa, mis padres la acogen como a una hija, Irene se siente encantada y a la vez cohibida, nuestro ambiente le hace sentir algo desplazada, con el cuidado de Ana y la llegada del torbellino de mi prima lo transforman y la llevan a relajarse, se torna entonces habladora y nos cuenta algunas curiosidades, mi prima intenta saber del Sr. Mesura pero encuentra los límites invisibles de prudencia que Irene no se permite traspasar. Las horas se nos van de las manos entre una cosa y otra, por fin conseguimos quedarnos solos, sentados en el jardín frente a la piscina hablamos de forma distendida, quiere anticiparme cosas y no sabe como hacerlo, ahora que es consciente de mi realidad, me ve de otra forma, la buena noticia para mí ya no le parece tanto, incluso presumo que le gustaría que los acontecimientos se produjeran sin su intervención, pero se siente atrapada por el agradecimiento ante mi actitud y me cuenta que también el Sr. Mesura le habló de mí, que sabe de mis progresos e iniciativas, incluso le confirma que seré yo quién ocupe su puesto (es algo que he pensado), pero por su actitud deduzco que hay algo más, al final acaba diciéndomelo, teme equivocarse, me habla de intuición personal, de percepción por las expresiones empleadas por el Sr. Mesura, pero en definitiva cree que yo también estoy en una situación similar a la de ella.

Cuando la llevo a casa me encuentro con una pequeña fiesta familiar, se han reunido sus tíos y varios primos, están animados y algo bebidos, nos sumamos a ellos y pasamos un final de velada emotiva y simpática, cuando me marcho ella me acompaña y me dice - Eres la persona más interesante que he conocido, le sonrío y le digo a mi vez, - Dentro de nada engrosaré tu agenda como uno más entre tantos de valía. Ella lo interpreta adecuadamente porque me responde -Tu siempre tan generoso. A mi vuelta ya anochecido, pienso que siempre seremos amigos.

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